Hay zapatos
que cuentan crímenes. En 2009, Elina Chauvet una artista mexicana, creyó que
podía visibilizar los asesinatos de mujeres que se cometían a centenares en
Ciudad Juárez (México) con unos zapatos rojos. Zapatos, porque de las
desaparecidas a veces sólo se encontraba eso. Rojos, por la sangre y la violencia.
Reunió 33 pares y los expuso como si marcharan en silencio. Aquella patada
sobre conciencias dormidas tuvo réplicas en Argentina, Italia, Reino Unido,
Ecuador y el fin de semana del 15,16 y 17 de enero de 2016, suena en Tordesillas. En la concentración
de motos “Motauros 2016” se expondrán, por distintos lugares de la localidad,
pares de zapatos teñidos de rojo que recuerdan que existe el feminicidio en
España.
Dicen que el
zapato es el icono que representa, como casi ninguno, el estereotipo de la
mujer. También que en Ciudad Juárez es a veces lo único que permite identificar
a la víctima.
Elina Chavet
comenzó pidiendo zapatos a las mujeres y la noticia voló: "Hay una artista
que pide zapatos". Luego, invitó a pintarlos: "Dicen que los pintan
de rojo". Y luego los expuso para que todos lo vieran y sintieran: los
zapatos representan los centenares de mujeres asesinadas.
"Zapatos Rojos es un encuentro del arte y
la memoria colectiva. Busca en su andar solidaridad entre los pueblos para con
una ciudad donde el asesinato y desaparición de mujeres es un hecho
cotidiano", explica Chavet en su blog. Pero es, también, una invitación a
la reflexión en los lugares donde se presenta. Reunir zapatos es levantar la
voz.
Nosotros participamos en esta iniciativa porque creemos que es necesario erradicar la violencia contra la mujer. Hemos hecho unos carteles para ayudar a la asociación de mujeres victimas de malos tratos y agresiones sexuales de Valladolid (ADAVASYMT). Además se venderán unas chapas para recaudar fondos para esta asociación. No dejes de colaborar.

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